Tercera parte del relato de mi viaje a Hermosillo, Sonora; espero sea de su agradoA la mañana siguiente y sin planes definidos nos lanzamos caminando a la Universidad de Sonora Alberto, Andrea y yo.
Ahí ellos conocieron las instalaciones que yo visité el día anterior, pero no nos quedamos mucho tiempo, pues todos estaban ya ocupados con los preparativos para el evento del miércoles

Antes de regresar caminando al hotel, bajo el ardiente sol de Hermosillo, pasamos a tomar un helado a la heladería frente a la Uni, y mientras nos refrescábamos vimos pasar a Pablo Lonnie que se dirigía a la Uni para unirse a las labores previas al evento.

Al regresar al hotel, Andrea descubrió la alberca del mismo, y ni tarda ni perezosa quizo meterse al agua, aunque estuviera helada.
Estuvo un rato chapoteando, pero como ninguno de nosotros había llevado traje de baño, decidimos ir a visitar las tiendas para comprar los susodichos trajes.
Así que nos preparamos y salimos a recorrer tiendas; así se nos pasó buena parte del día, comprando adem´s algo de ropa abrigadora para el próximo invierno
Regresamos casi a las 5 pm al hotel, comimos ahí y esperamos un tiempo antes de ponernos los respectivos bañadores y...¡al agua patos!... nos tardamos bastante en introducirnos al agua más fría aún al caer la tarde, y cuando finalmente logramos sumergirnos hasta el cuello (y despues de dar algunas vueltas a la alberca después de varios años de la última vez que nadé), Andrea ya no aguantó la temperatura del agua, así que nos secamos y regresamos al cuarto.
Ese dia en la noche llegaron los compañeros de la Sociedad Astronómica de la Laguna, Eduardo Hernández y compañía; también esa noche estaba por llegar la primera "tanda" de los compañeros de Astronomía Educativa.
Así pues, dejé a Andrea y a Alberto, que estaban rendidos por las compras y la natación, y fui a cenar con los compañeros de la SALAC, con quienes entre anécdotas, relatos astronómicos y "albúres" pasamos un rato de lo más agradable.
Después de cenar decidimos jugar un rato en el billar del hotel... y bueno, he de deicr que yo la última vez que jugue al billar estaba estudiando en la preparatoria...así que, como era de esperarse, jugue al billar bastante mal.
Aquí he de deicr que comprobé que Eduardo no es solo un buen divulgador de la astronomía; también es excelente explicando y enseñando las técnicas del billar, así que, de iniciar apenas pudiendo golpear las bolas, con su explicación e instrucción, poco a poco comencé a mejorar la técnica,... quedé encantada con el nuevo juego, tanto que casi monopolicé la mesa cuando todos se acercaron a recibir a los chicos de Astronomía Educativa que acababan de llegar.
Los acompañaba Antonio Sánchez, quien me informó casi como por casualidad, que ese día había salido un artículo en el periódico Reforma, donde se anunciaba oficialmente el portal en internet de la Agencia Espacial Mexicana...el sitio web que yo diseño y administro!!!...fué una emoción enorme saber esto, pues Fernando de la Peña (principal promotor de la AEXA) nos había dicho que el reportaje saldría hasta el martes.
En ese momento quise conectarme a internet para averiguar más sobre el asunto, pero las máquinas estaban acaparadas y había cola para usarlas.
Así pues, decidí seguir jugando al billar en lo que se desocupaban las máquinas, y cual no sería mi sorpresa mientras tanto que Álvaro, de Astronomía Educativa resultó también ser un experto también en el billar, así que ahora contaba con dos excelentes maestros para mejorar la técnica el juego.
Después de saludar y platicar (entre turno y turno del juego) a los amigos de Astronomía Educativa, seguimos practicando y aprendiendo Lonnie y yo de los expertazos Eduardo y Álvaro
Ya avanzada la noche casi todos se retiraron a descansar, menos yo, que seguía rondando las máquinas atestadas para poder buscar información sobre la noticia del portal.
Después de varias vueltas en las que recorrí el hotel (no quize estar entrando y saliendo del cuarto para no despertar a Andrea y a Alberto) finalmente, a las "mil quinientas" se desocupó una (solo una) de las máquinas y estuve mucho tiempo, emocionada, viendo el incremento espectacular en el número de visitas al portal proAEXA (http://aexa.divaac.org), superando por mucho en un solo día el total de visitas que se habían registrado en casi un mes desde que vió la luz en Internet. Y aunque encontré varias referencias a la nota, no pude acceder a ellas por no contar con suscripción al periódico.
Aproveché el uso de las aplicaciones en línea para administrar el portal y publicar una pequeña nota al respecto.
Después, agotada de tantas actividades y tantas emociones, avanzada la madrugada, me fui, por fin a dormir.
Y así termina de este, mi tercer día en Hermosillo, Sonora.